La organización Reporteros sin Fronteras señaló, en un comunicado, que el estado de Durango es un bastión del crimen organizado donde impera la impunidad, que "se ha convertido en un infierno para quienes defienden una prensa libre y una información transparente".
No es un caso aislado
El caso de Vladimir Antuna GarcÃa no es único. Tampoco es el primero, y, tristemente, no será el último. En los distintos informes que presentan regularmente organizaciones internacionales de prensa, México suele aparecer como uno de los paÃses más peligrosos del mundo para ejercer el trabajo de periodista. Asesinatos, amenazas, desapariciones, expulsiones forzadas del paÃs, represalias económicas... son algunos de los riesgos a los que se enfrentan los periodistas que trabajan en el paÃs.
Armando Prida Huerta, presidente de la Fundación para la Libertad de Expresión, FUNDALEX, que nació en Ciudad de México en octubre del 2008, visitó los estudios de Radio Nederland, y reflexionó sobre la situación que se vive en México y también sobre la necesidad de defender la libertad de expresión no sólo en su paÃs, sino en todo el mundo.
Métodos de represión
En opinión de Prida Huerta, las limitaciones a la libertad de expresión no llegan sólo desde el poder o desde el crimen organizado, y tampoco presentan una sola cara. Hay varios métodos de represión que pueden hacer que un periodista desista de elaborar o publicar una información determinada.
Hay sicarios que se dedican a denostar la labor de las personas, con lo que quitan valor a lo que esas personas tengan que decir. La presión puede llegar también desde la SecretarÃa de Hacienda, o puede estar relacionada con la publicidad, que si le es negada a un medio, puede hacer que ese medio se calle.
“El crimen organizado tiene mucho poder”, reconoce el presidente de FUNDALEX, pero la represión a la libertad de expresión también puede llegar desde los funcionarios del gobierno. Enfrentarse al crimen organizado es como luchar contra el humo, “te va a matar, te va a destruir”, dice Prida Huerta, y añade: “Decir la verdad cuesta, a veces cuesta la vida”. En México son 51 los periodistas muertos, y hay desaparecidos que se pueden dar por muertos, pero según Armando Prida, este problema no es exclusivo de México sino que está presente en muchos lugares del mundo, e incluso en democracias europeas, como Italia y España, donde hay temas de los que es mejor no hablar.
El propio Armando Prida fue vÃctima de serios ataques y amenazas durante el sexenio del presidente Vicente Fox.
Metas de la Fundación
En este contexto, la creación de una fundación para la libertad de expresión aparece como un gran desafÃo. Su presidente, Armando Prida, explica que el objetivo de quienes constituyen FUNDALEX es crear un capÃtulo en cada estado de la República Mexicana y en cada paÃs del mundo, para cambiar impresiones en el desarrollo de la libertad de expresión.
“Un acto de violación de libertad de expresión es algo que lastima profundamente a todos”, se lamenta Prida Huerta. “Cuando muere un periodista, muere parte de tu libertad, de tu información con él. Tenemos que defender esa libertad, expresarnos sin atacar y escuchar sin ofendernos”.
FUNDALEX trabaja en 4 vertientes:
- académica o de la educación, donde tienen como objetivo cambiar la instrucción primaria para fomentar los debates interiores en el seno de la escuela para el desarrollo de la libertad de expresión,
- social, por la cual la Fundación quiere involucrarse en el trabajo de otras ONGs,
- mediática, con la que hacen un llamado a todos lo medios para que se sumen a esta iniciativa, y
- polÃtica, para crear la conciencia de que decir la verdad a un funcionario que está cometiendo un error lo que hace es beneficiar el trabajo para el paÃs y enaltecer las libertades.
La libertad de expresión no es patente para el delito
En ocasiones, en aras de la defensa de la libertad de expresión, se corre el riesgo de caer en el otro extremo, el del “todo vale”, donde aparecen la difamación, la calumnia, la injuria.
En este sentido, el presidente de FUNDALEX tiene muy clara su posición. “Es más fácil destruir la credibilidad de una persona que demostrar que no tiene razón”, asegura pero aún asà defiende la libertad de expresión como esencia de todas las libertades. “La libertad de expresión es un derecho. La difamación, la injuria la calumnia son ilÃcitos. La libertad de expresión no es patente para decir lo que tú quieras. Si tú sabes algo y no lo puedes sustentar, entonces no lo puedes probar, entonces no lo sabes”, concluye.