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Autor: Perla Gómez Gallardo Ensayo: En México existen diversas amenazas:
- La agresión que se sufre desde la autoridad que en sà misma es alarmante bajo el supuesto de que es la misma quien debe garantizar el derecho. Esto se presenta principalmente con autoridades locales.
- La agresión de poderes fácticos, principalmente el narcotráfico se convirtieron en menos de dos sexenios en un factor determinante en la desaparición y homicidios de los periodistas con la consecuencia más lamentable de la autocensura ante la ausencia de mecanismos eficaces de protección que por omisión negligente presenta la autoridad.
- La deficiencia legislativa, en México los tipos de responsabilidades que en el abuso del ejercicio de la libertad de expresión se pueden presentar son: a)Administrativa, (con leyes anacrónicas como la de imprenta y la de radio y televisión) 2) Penal, (con los delitos contra el honor que pese al compromiso internacional de México no se ha despenalizado en casi más del paÃs) y 3) Civil (a través de la figura de daño moral y reparación moral que privilegian el lucro y fomenta la presentación de demandas frÃvolas e improcedentes por funcionarios públicos que se evidencian por casos de corrupción)
- La ausencia de legislación que proteja el ejercicio y de autoridades con perfil adecuado, facultades y recursos para fungir como eficaz garante del ejercicio de esta libertad.
Finalmente, en México cuando se arremete a un periodista o medio la ley no responde en la protección y menos aún en el castigo a los responsables y en cambio cuando se quiere agredir con vÃas directas o indirectas la ley si cuenta con los mecanismos que no diferencian los alcances de estas responsabilidades.
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Autor: Dr. Ernesto Villanueva Villanueva Dr. en Derecho e investigador de la UNAM Miembro de la Fundación para la libertad de Expresión (México) Vice-Pte. de la AIDIC ArtÃculo: Los profesionales de los medios no serán requeridos a revelar sus fuentes de información o revelar otro material para otro propósito que no sea el periodÃstico. Uno de los elementos constitutivos de la figura del secreto profesional del periodista es su objeto. Cuando se habla de objeto se quiere aludir a los bienes jurÃdicos (o bienes éticos o deontológicos) protegidos por el secreto profesional. En otras palabras, el objeto se identifica al responder a la siguiente interrogante: ¿Qué protege el secreto profesional del periodista? O bien ¿Para qué se crea la figura del secreto profesional del periodista?. Existe consenso doctrinal en sostener que el principal bien jurÃdico que protege el secreto profesional del periodista es el derecho a la información, el derecho a saber del público.
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Autor: Dr. BenjamÃn Fernández Bogado Knight International Journalism Fellow Mexico 2008 ArtÃculo: Los pueblos se construyen a través de las palabras. Ellas crean el imaginario de lo posible y lo imposible. Ellas determinan la distancia que separa la utopÃa de la realidad, la misma que la construimos no solo por lo que decimos sino también por lo que toleramos que dicen los demás. Mi libertad de expresión por lo tanto no se perfecciona en un solo acto: el decir; sino que alcanza su real sentido en consentir que el otro tiene la posibilidad de mejorar, corregir y enriquecer mi propio pensamiento. Somos libres por lo tanto y en relación con el otro. No hay una libertad individual absoluta sino aquella que se corresponde con las otras libertades que estamos dispuestos a asentir y tolerar incluso cuando colisionan contra nuestro propio pensamiento. El vivir en sociedad implica por lo tanto un rasgo de alteridad, de ponerse en el lugar del otro, de enriquecerse con el otro. No pueden llamarse democracias aquellas naciones donde se proscribe el verbo o donde la persecución del que piensa distinto a mà se justifica en la manifestación del poder circunstancial que ejerzo. No hay garantÃas para ningún gobernante democrático que aquellas que se cimienten sobre la tolerancia y la crÃtica. La misma que nos fuerza a ser creativos como dirÃa Octavio Paz, la misma que nos permite crecer en el otro y crecer con el otro. Los pueblos se hacen sobre la gran batalla de no limitar las verdades a las de uno. Ellas han traÃdo a lo largo de la historia la ignominiosa carga del miedo, la persecución, el exilio o la muerte. Ellas han terminado por proscribir la palabra a largos silencios, a miradas perdidas y a sociedades ignoradas. La libertad de expresión es el sÃmbolo más grande de la humanidad porque es permisiva, tolerante y solo justificable en el otro. No podemos entender esta libertad sin denunciar con fundamentos, sin criticar con conocimiento o sin investigar con rigor. Las sociedades libres son aquellas que no toleran el rumor sino que fuerzan a que la verdad emerja como fruto de una investigación que no corra el peligro ni del miedo y menos aun de la muerte. Una sociedad se merece una libertad de expresión rica y enriquecida en la tolerancia, un poder democrático que crezca incluso ante el ardor de la polémica porque a veces en los mismos excesos hay rasgos de la verdad que desea emerger y que a veces no puede.
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